Porno para mujeres: lo que a ellas le gusta

La escena internacional del porno es decepcionante: el mercado está dominado por material producido para hombres que ofrece una imagen negativa de las mujeres. No obstante, a las mujeres también les gusta excitarse con películas eróticas. La búsqueda no es fácil, pero el porno para mujeres existe y puede ser de buen gusto y erótico.

¡Mujeres! ¡Vean más porno!

Es hora de hablar en serio: para mí, la masturbación es algo tan importante en la vida como comer y dormir. Para excitarme, busco algo de inspiración en internet; en concreto, porno de buen gusto. Sin embargo, casi se me quitan las ganas al explorar los portales pornográficos más populares. Incluso las vistas en miniatura me asustan: las imágenes son demasiado explícitas, el título resulta ordinario y las mujeres son humilladas, reprimidas, expuestas y utilizadas como objeto sexual. Se trata de vídeos producidos para hombres que hacen honor al término «película sucia». Entre ellos, también grabaciones de aficionados que no tienen nada que ver con el erotismo.

Estoy más intimidada que excitada. No es posible que esto sea todo. ¿La excitación sexual de la pornografía todavía está reservada exclusivamente a los hombres? Sospecho que, en lo referente al porno, las mujeres hemos estado demasiado cohibidas durante demasiado tiempo. La demanda determina la oferta. Solo desde que las mujeres —en el proceso (en curso) de emancipación— expresan su necesidad de películas sexuales, los productores han tenido finalmente la idea de rodar porno de buen gusto.

La necesidad es la madre de la invención… y del erotismo

Una de las pioneras en la producción de porno para mujeres es Erika Lust. Como mujer segura de sí misma y sexualmente emancipada y feminista, rechaza el porno en el que se degrada y explota a las mujeres. En lugar de apartarse por completo del porno convencional, produce ella misma películas eróticas. La fantasía de los espectadores se estimula en escenas auténticas: a través de tramas realistas, representadas por personas que reflejan la diversidad de la sociedad, se crea una tensión sexual característica. Con la pornografía feminista, Erika Lust hace también una declaración política: las mujeres deben sentirse fortalecidas en su sexualidad. Además, deben desarrollar confianza en sí mismas para expresar o satisfacer sus necesidades.

Las publicaciones pornográficas de las nuevas generaciones

La pornografía no siempre tiene que consistir en imágenes en movimiento: una buena revista también puede resultar excitante. Naturalmente, aunque se trate de otro medio, tampoco quiero renunciar a mis principios. Por ello, la armonía entre la estética y el erotismo en los medios impresos también es muy importante para mí.

«Un brindis por nuestros y nuestras modelos, que se muestran sin ropa tal y como son»

Hace poco descubrí Jungsheft, una revista porno para mujeres publicada en Alemania. También tiene una versión para hombres, Giddyheft. En estas revistas, aparecen hombres y mujeres en todo tipo de situaciones: con poca ropa o sin ella, excitados o simplemente posando de forma sexualmente sugerente. Además, tratan temas que rara vez aparecen en los medios impresos clásicos o en el dominio público. Para las creadoras de la revista es importante que el sexo no se vea únicamente como un producto deslumbrante. Además, están especialmente contentas con las personas que presentan en la revista, como cuenta Nicole orgullosa: «Un brindis por nuestros y nuestras modelos, que se muestran sin ropa tal y como son». Por el momento, estas revistas eróticas solo se pueden adquirir en internet. No obstante, espero poder encontrarlas pronto en los quioscos especializados.

Porno sensual para los oídos femeninos

Otro producto excitante y alejado del porno convencional es femtasy. Se trata de un servicio de streaming de audio erótico que ofrece más de 180 historias eróticas para escuchar. Diferentes voces masculinas o femeninas leen en voz alta historias sexualmente estimulantes y se invita a las oyentes a dar rienda suelta a sus fantasías, en ocasiones como parte de la acción y en ocasiones como observadoras silenciosas. Es cierto que para disfrutar de este tipo de pornografía es necesario dejarse llevar y permitir que la fantasía siga su curso, pero al seguir las voces eróticas sin ningún prejuicio, aumenta la sensación de placer y la imaginación se enriquece.

Un fetiche para cada mujer

A través de películas eróticas, obras impresas o historias para escuchar, en el sector del porno las cosas están cambiando. Se está produciendo un alejamiento de las películas obscenas que no tienen nada que ver con la realidad y un acercamiento a las películas eróticas sofisticadas y de calidad. Protagonistas auténticos con virtudes y defectos, en situaciones que también serían factibles para actores no pornográficos, estimulan la fantasía de las personas. Estoy segura de que no solo las mujeres acogen con agrado este cambio en el negocio erótico: los hombres también aprecian que el sexo y el deseo se representen con buen gusto. Probablemente, las parejas que disfrutan viendo porno juntas ahora puedan encontrar con mayor facilidad películas que entusiasmen a las dos partes. No obstante, con todo el respeto para los actores, la estética y el realismo, tampoco debería olvidarse que las mujeres no solo disfrutan del sexo suave. Al fin y al cabo, las preferencias sexuales de las personas pueden y deben ser tan diversas como las posiciones del Kamasutra.

Fuente: O*Diaries.com

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