El Triángulo

El Triángulo

Esta posición es una variante de la posición de perrito. La mujer se apoya sobre sus rodillas y deja reposar el cuerpo sobre pecho y hombros mientras con sus brazos recubre sus piernas para mantener pegado el abdomen a las piernas.

Él penetra de rodillas sujetando las caderas de su pareja. Sus manos están libres para caricias y azotes. Esta posición brinda un gran placer visual al caballero.

Permite una penetración placentera y él está en control ya que impone el ritmo y profundidad.

El Hambre – Relato Erótico

El Hambre

Levantó la cabeza del plato y me miró a través de sus gafas. Duró poco la imagen de su barbilla pringosa salteada de trocitos de marisco, pero lo suficiente como para recordarme que unas horas antes el plato había sido yo. Y que me había engullido con la misma falta de finura y decoro. Unas horas antes se había amorrado a mi coño con la disculpa aceptada de un «no puedo parar de comerte, me vuelve loco tu sabor».

Saúl había desmembrado gambas y langostinos con la punta de los dedos. Cualquier objeto perdía entre sus manos las dimensiones que me resultaban familiares, para pasar a ser minucias endebles e insignificantes, objetos casi todos caducos y de mucho menos valor. Saúl transmitía ansias de vida y eso convertía en nimias fruslerías todo aquello que no fuera unas botas de montaña, una lija, verdura del mercado y un rotulador. Así le resumía cuando le oía y miraba atentamente intentando formular el esbozo de quién era este Saúl de vocabulario quijotesco y piernas de gladiador.

No sabía quién era cuando me vertió una lamida de lengua fresca sobre el clítoris como el despertar de un rayo de sol en plena cara. Me desveló su cabeza abriéndose hueco entre las piernas para hocicarse allí, en mi vulva adormilada y allí, allí mismo comenzó a gemir.

Saúl gemía cuando yo movía la cadera en la búsqueda de mejores placeres. Me frotaba contra su boca y él la abría aún más, espirando un vaho caliente que templaba el frío propio del amanecer. Encajé a Saúl en mi coño somnoliento retirándole el pelo de la cara y agarrándole la cabeza con las dos manos. Empujé a Saúl hacia mí para animarle a bucear más profundo, a tener más hambre, a comer con más ahínco.

No sabía quién era cuando le agarré las manos que me acariciaban el vientre y respondió apretando fuerte las mías. Ni cuando me aferré a sus brazos para sostenerme a ras de suelo y él los tensó para decirme, sin cesar de desayunarme sobre el futón, «te siento, sujétate fuerte, no te voy a dejar caer».

Me zampó así, de buena mañana, durante todos los minutos que pude y quiso para embeberse de y en mí, para poder adivinar también él quién era la mujer que plañía al penetrarla despacio en su cama.  Quién era esa que brincaba con espasmos sobre él y que le mojó el vientre una vez, otra vez, más otra y una más con sacudidas de santera agitada.

Batía la lengua en la búsqueda de mis suspiros y se quedaba ahí, a la orden de mis gemidos, volteos de cabeza y tensión muscular. Me chupaba amasándome los labios con los suyos y sacaba fugaz la lengua para dejar un rastro de saliva caliente desde atrás. Así me besaba el culo y lo dejaba mojado, listo para una follada descomunal. Movía Saúl su cabeza al ritmo de mi cintura, sin despegarse de ella por mucho que las ondas violentas de mi cuerpo encrespado lo intentaran y acariciaba la cara interna de mis muslos, apretándolos con ternura para intentar aminorar mi ritmo e intensidad.

No me corrí en la boca de Saúl en ninguna de las tres comidas con las que me deleitó esa mañana. No sabía quién era y mis orgasmos no afloran ante tanto estímulo nuevo y placer bestial. Me corría ahora, mientras le miro limpiarse la cara, llenarme de nuevo la copa de vino y buscando qué otro bicho marino del plato devorar. No sabíamos quiénes éramos Saúl y yo cuando seguimos follamos de postre y siesta, de merienda y de cena, de víspera, noche y madrugada hasta el nuevo rayo de sol que no me despertó ni me dio en plena cara… Porque lo hizo una lamida de lengua fresca sobre el clítoris, me desveló su cabeza abriéndose hueco  entre las piernas para hocicarse allí, en mi vulva adormilada y allí, allí mismo comenzó a gemir.  Saúl gemía cuando yo movía la cadera en busca de mejores placeres. Me frotaba contra su boca y él…, espirando un vaho caliente que… Encajé a Saúl en mi coño somnoliento retirándole el pelo… y agarrándole con… para animarle a bucear… hambre…ahínco… No sabía quién era cuando… ni cuando… sin cesar de desayunarme en el futón.

Fuente: LELO.COM

¿Qué es el sexo tántrico?

La mayoría de las personas han oído hablar del sexo tántrico. ¿Pero qué se esconde realmente detrás de este concepto? ¿Y es similar al Kamastura? ¡Tenemos los datos más importantes sobre este tema!

Muchas personas creen que el tantra es simplemente una práctica sexual proveniente de la India. Pero esto no es así. El término «tantra» se traduce como «instrumenteo para expandir la conciencia». En el sentido más amplio, consiste en combinar los aspectos mundanos y espirituales de la vida y en la unión de los principios masculinos y femeninos. Por tanto, en esta práctica la sexualidad también desempeña un papel importante. No obstante, ¿entonces, qué es el sexo tántrico?

El sexo tántrico no comienza con la penetración mediante el pene. Todo lo contrario: el sexo tántrico comienza ya con los juegos preliminares. Sí, incluso antes del primer contacto físico. Consiste en la acumulación lenta pero constante de energía sexual durante un largo período, lo que significa que para el sexo tántrico hay que tomarse tiempo.

Entonces, ¿no es simplemente sexo lento? No, no necesariamente. Por ejemplo, el sexo tántrico incluye ejercicios meditativos que despiertan la percepción del propio cuerpo para poder sentir más intensamente el contacto físico con la otra persona. No obstante, y ante todo, para el sexo tántrico es indispensable el masaje tántrico de cuerpo entero.

¿En qué consiste el masaje tántrico?

En este caso, el principio más importante sigue siendo: ¡hay que dedicarle tiempo! Crea una atmósfera relajante, tal vez con un poco de música, velas o incienso. Los masajes también son recomendables. Los dos estáis desnudos y descubrís el cuerpo de la otra persona con las manos. Idealmente, uno después del otro. Así, las corrientes de energía comienzan a fluir y la energía sexual aumenta.

Ahora céntrense en el siguiente paso: en el masaje yoni, la zona íntima de ella debe acariciarse y estimularse ampliamente y con suavidad. Por ejemplo, mediante movimientos circulares y golpecitos alternantes podéis estimular los puntos de placer de la vagina. Por otra parte, el masaje lingan se centra en la zona íntima del hombre. Se acarician el pene y los testículos con movimientos lentos y se masajean los puntos de presión para que pueda retrasar aún más su orgasmo.

La unión: la conclusión del sexo tántrico

Ahora, yoni y lingam se unen. En otras palabras: sus cuerpos se fusionan. Pero no con un juego rápido de «mete-saca». Busca una posición en la que puedan mirarse profundamente a los ojos. Muévanse y hagan el amor de forma consciente. No tengan miedo de realizar pausas, ya que pueden ser bastante placenteras. No se concentren en el clímax, porque esto no es lo importante en el sexo tántrico. Concéntrense en sus dos cuerpos, el tuyo y el de la otra persona. Sientan lo que ocurre en su interior. En el sexo tántrico, lo importante es la atención: el camino es el objetivo (incluso cuando esta práctica puede proporcionaros múltiples orgasmos).

¿Y qué es exactamente el yoga tántrico?

No hay duda de que el tantra describe una práctica sexual erótica. No obstante, este término también se utiliza para una corriente del yoga. Más concretamente, en el kundalini yoga. ¿Pero qué se esconde exactamente tras esta filosofía?

La base es la filosofía Shiva-Shakti, que describe la polaridad del universo. Shiva es el símbolo masculino de la conciencia y se considera pasivo. Shakti es el símbolo femenino de la energía y es activo. Hay tres tipos diferentes de yoga tántrico…

Los tres tipos de yoga tántrico

1. Tantra blanco

El objetivo: la purificación. El tantra blanco consiste en volver a «abrirse» al flujo de energía y en purificar el subconsciente, ya que se cree que la mente deja que muchos pensamientos se filtren hasta él. En el tantra blanco se practican principalmente kundalini yoga y meditación; por lo general, en pareja. De esta forma, se disuelven las estructuras de pensamiento arraigadas y los bloqueos de energía.

  1. Tantra rojo

El tantra rojo consiste principalmente en la purificación sexual con la pareja como acto energético. En pocas palabras, se trata de una fusión de las energías. Estas prácticas energéticas aumentan el placer sexual y la percepción del deseo. El tantra rojo también puede ayudar a algunas personas que tienen problemas para alcanzar el orgasmo.

  1. Tantra negro

El tantra negro también tiene la capacidad de dirigir las energías. No obstante, como ya sugiere su nombre, el tantra negro es la forma «mala» del yoga tántrico y, a menudo, se compara con la magia negra. Se utiliza para manipular a las personas y sus pensamientos, así como para alcanzar objetivos egoístas, como dinero, fama o poder.

Ponlo en práctica y disfruta al máximo en pareja.

Fuente: O*Diaries

Kamasutra – La W

Esta posición de “La W”, te brindará el ángulo perfecto para la estimulación del Punto G, también te permitirá una penetración más profunda por lo que es ideal para hombres de pene pequeño.

Ella se tumba boca arriba con las piernas subidas hacia su cabeza, él se coloca sobre ella ayudando a mantener las piernas mientras penetra.

Las manos de ella quedan libres para acariciar o para abrazar su pareja. Sí desea agregar más placer, puede estimular su clítoris con la mano o con una balita vibradora.

También es una excelente posición para la práctica del sexo anal.

Hay una variante de esta posición para mujeres no tan flexibles y es dejar las piernas flexionadas, no brindará el mismo ángulo de penetración, pero igual tendrás una gran experiencia.

 

Un Pene Insolente

Un pene insolente es aquel que no muestra ningún signo de educación en la cama. No pregunta, no respeta, y cuando lo hace, desobedece a la primera de cambio. Un pene insolente es aquel que sientes te empotra en mitad de la noche, sin previo aviso, sin esperar a que tu coño despierte, sin importarle si estás mojada, en realidad, sabiendo que no lo estás. Aquella que duele al entrar porque no la esperabas, un poco, un pellizco de dolor que se encarga de sacarte de tu ensueño. Un pellizco que produce una leve protesta, leve, un «¡Au!» con la boca pequeña. Porque lo que ocurre después, y lo sabes, es que ese ser insolente va a hundirse hasta el fondo y tu cuerpo se va a estremecer de arriba abajo reaccionando de inmediato. Ese «¡Au!» Continue Reading Un Pene Insolente

Kamasutra – 69 en Puente

Es una posición difícil y posiblemente para personas con fuerza y entrenamiento, pero te garantizamos que disfrutarás increíblemente cuando la hagas.

Dile a tu chico que se tumbe de espalda, abriendo y flexionando las piernas. A continuación arrodíllate sobre su cara y arquea tu cuerpo hacia atrás apoyándote en tus palmas. Continue Reading Kamasutra – 69 en Puente